Dos de las bebidas más conocidas y populares en nuestro país son el agua y el vino. De la misma forma los dos procedimientos físicos utilizados en Tomografía por Resonancia Magnética, son las secuencias de pulsos de ondas electromagnéticas (de Espín Eco) y las de gradientes magnéticos (de Eco de gradiente). Y no hay más, aunque algunos se hayan empeñado en crear una Torre de Babel de Siglas que desorientan y confunden incluso a quienes han asumido la misión de divulgarlas en cursos y congresos.
Respecto a las bebidas, el agua acepta pocas innovaciones, pero el vino......En algunos lugares le añaden azucar, canela, esencias, unos granos de café o cualquier sustancia que se les ocurra, con la esperanza de lograr el mejor brevaje jamás inventado. En otras comarcas intentan ser más originales y lo mezclan con azúcar, zumos de frutas, esencias o cubitos de hielo. Cada pueblo elabora su pócima mágica para las fiestas y hasta le ponen nombres muy sonoros, Zurracapote, Poncho, Sangría, Calimocho, etc. Sería imposible mencionar todas las variedades que se pueden encontrar, a lo largo del país. Todo el mundo cree que su cóctel es original y distinto al de los demás pero la realidad es que todos ellos tienen el mismo denominador común: vino edulcorado con mayor o menor acierto.











