En nuestra profesión el lenguaje que se utiliza debe ser muy preciso para que no se produzcan malentendidos. Pero parece como si la tendencia dominante fuera la contraria: recibimos muchos volantes con letras ilegibles y peticiones poco concretas. La incorrecta utilización de algunos términos médicos puede no tener importancia de cara al trabajo cotidiano pero denota cierta negligencia o ignorancia en quienes los utilizan. Por ejemplo uno de los errores más comunes que se obervan en las peticiones de Tomografía Computarizada o Tomografía por Resonancia Magnética, de la cabeza, se deben al conocimiento impreciso de las estructuras anatómicas que la componen.
Habitualmente la mayoría de las peticiones enviadas a la sección de Neurorradiología vienen especificadas como Tomografia Computarizada Cerebral o Tomografía Computarizada Craneal. Estos términos serían correctos si sólo nos limitásemos a explorar el cerebro, o el cráneo excluyendo a todo lo demás. Pero si nos ceñimos exclusivamente al significado estricto de las palabras, una TC craneal debiera prestar atención exclusivamente a los huesos del cráneo.
Figura 1) Topograma estándar, en proyección lateral, para realizar una adquisición de TAC Craneoencefálica.