La mayoría de los tumores intracraneales se dejan ver con claridad en las exploraciones de Tomografía Computarizada sin embargo, otros como los meningiomas han aprendido a adaptarse a las condiciones del medio donde se desarrollan. Sólo pueden crecer a partir de las células de las meninges que tapizan el interior de la bóveda craneal, así que tienen que mimetizarse con el parénquima encefálico y adoptar una tonalidad parecida para conseguir escapar al ojo escrutador del radiólogo y librarse del bisturí del neurocirujano.
Hay muchos tipos de meningiomas cuyo apellido lo toman de la célula de la que derivan: lipoblásticos, angioblásticos, fibroflásticos, etc. Algunos debieran llamarse "Meningiomas Camaleónicos" porque cambian de aspecto, como los camaleones, para mimetizarse con el tejido cerebral y pasar desapercibidos. También se esconden detrás de las paredes óseas para hacer más difícil nuestra tarea. Al fin y al cabo no pretenden hacer daño al huésped que les ha acogido, sino sobrevivir. Y de eso ya hemos tenido algún ejemplo. Veamos las siguientes imágenes.







