La obtención de imágenes de Tomografía por Resonancia Magnética se basa en un sofisticado proceso físico en el que intervienen varios factores. Uno de los más importantes es la homogeneidad del campo magnético del imán del aparato. Cuando la homogeneidad de las fuerzas magnéticas se altera las imágenes resultantes son de mala calidad o se producen manchas o fenómenos indeseables que denominamos de manera genérica "artefactos". La secuencia de pulsos FLAIR es muy sensible a cualquier perturbación física del sistema, especialmente a la heterogeneidad del campo magnético y eso se traduce en una gran variedad de artefactos.
Bajo un enfoque didáctico se puede comparar el campo magnético homogéneo de un imán con la superficie en calma de un estanque lleno de agua. Cuando se da esa circunstancia podemos ver reflejada nuestra cara sobre la superficie e incluso se puede hacer una fotografía que reproduce nuestras facciones con total nitidez. Pero si arrojamos una piedra sobre la lámina de agua se forman una serie de ondas concéntricas que deforman la imagen y la hacen irreconocible. De la misma manera, cuando el campo magnético del imán es homogéneo se pueden obtener imágenes muy nítidas del cuerpo humano, pero al introducir a una persona dentro del túnel del imán, especialmente si lleva algún objeto metálico, la homogeneidad se altera, como cuando arrojamos la piedra sobre el agua del estanque, y el resultado es de mala calidad.
En las siguientes imágenes se puede observar un fallo en la neutralización de la señal de los líquidos, con la secuencia FLAIR, debido a los corchetes metálicos utilizados para fijar la cranioplastia.
FIGURA 1) Cranioplastia frontal sujeta con corchetes metálicos que provocaron una alteración en la homogeneidad local del campo magnético del imán.









