viernes, 28 de febrero de 2014

¿HEMATOMA SUBGALEAL O CEFALOHEMATOMA? DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL (Subgaleal Hematoma or Cephalohematoma? Differential Diagnosis) by luis mazas artasona. Febrero 2014.

Las colecciones hemorrágicas postraumáticas que se acumulan en los diversos compartimentos extracraneales, no tienen importancia clínica porque se reabsorben y desaparecen de manera espontánea con el tiempo. Por ese motivo no debiera realizarse ninguna exploración de Tomografía Computarizada y menos de Tomografía por Resonancia Magnética porque se diagnostican a simple vista. Algunos médicos no suelen distinguirlos a la exploración clínica, los confunden y solicitan exploraciones que no siempre son necesarias. En los siguientes apartados resumimos las diferencias más notables existentes entre unos y otros.

A) CONTUSIÓN SUBCUTÁNEA (CHICHÓN)                                                    
  • Prominencia subcutánea postraumática que se acumula en el tejido adiposo subcutáneo.
  • Formada por sangre, suero y edema vasogénico.
  • Suelen observarse en casi todos los traumatismos craneoencefálicos y son la complicación más leve que puede producirse. Cuando éramos niños nuestras madres los curaban colocando una moneda de 10 centimos sobre el "chichón" y oprimiéndolo con un pañuelo fuertemente anudado a la cabeza. En 24 horas desaparecían por completo.
  • En las imágenes de Tomografïa Computarizada (cuando se hace porque el trauma ha sido muy violento) se observa borramiento de la piel y del tejido adiposo.
FIGURA A-1) Representación figurada de las contusiones subcutáneas, superficiales, leves.

lunes, 17 de febrero de 2014

3) CEFALOHEMATOMA (HEMATOMA SUBPERIÓSTICO): HALLAZGOS EN TRM (Cephalohematoma: MRI Findings) (Cephalohematoma: Magnetreconanztomographie (MRT) Befund) by luis mazas artasona. Febrero 2014.

En los recien nacidos se suelen producir dos tipos distintos de hematomas superficiales en las partes blandas extracraneales, como consecuencia de las maniobras del parto. Se denominan con nombres diferentes dependiendo exclusivamente del compartimento anatómico en el que se acumula la sangre: cefalohematomas (son los más frecuentes en los partos normales) y hematomas subgaleales (se observan en los partos distócicos). Ambos se descubren fácilmente en la exploración física y no deben confundirse entre sí. Ya hemos hablado de las características más importantes de los hematomas subgaleales y en este tema describiremos las peculiaridades diagnósticas de los cefalohematomas.

El cefalohematoma o hematoma subperióstico, es una colección hemorrágica que produce un abultamiento de la piel de la cabeza, en algunos recien nacidos, inmediatamente después del parto o a las pocas horas. Está  producido por una hemorragia subperióstica. La causa es la rotura de las venas emisarias diplóicas en los partos considerados "difíciles", bien porque el feto es muy grande o porque la expulsión es muy lenta. Nunca se producen cefalohematomas en los adultos porque el periostio está firmemente unido a la tabla externa del cráneo y es imposible que se despegue por la presión de una hemorragia. Sin embargo en los recien nacidos son muy frecuentes  También son habituales cuando se utilizan instrumentos para extraer el feto, como los "forceps" o las ventosas. Los cefalohematomas pueden pasar inadvertidos en las primeras horas después del parto, porque el sangrado es muy pequeño, pero en los días posteriores  aumenta  de volumen y se manifiesta como un bulto de consistencia blanda que se aprecia a simple vista y alarma a los padres.

Las matronas los diagnostican con precisión nada más verlos, por eso no hay que realizar ninguna prueba de imagen.  En la mayoría de los casos se reabsorben en pocas semanas hasta que desaparecen por completo sin dejar secuelas. No deben confundirse con los hematomas subgaleales. Desde el pundo de vista topográfico y morfologico el cefalohematoma se acumula entre el díploe y el periostio, es unilateral con respecto a la línea media y no atraviesa las suturas porque no puede despegar el periostio que está firmemente adherido a ellas. En cambio los hematomas subgaleales se localizan entre el periostio y la gálea aponeurótica, atraviesan las suturas y suelen ser mucho más extensos.


FIGURA 1) Representación esquemática de la distribución anatómica de un cefalohematoma. La colección hemorrágica se extiende por el  espacio virtual que delimita el periostio despegado.

FIGURA 2) Imagen de Tomografía Computarizada craneal. Reconstrucción "Volume Rendering". El periostio, que recubre a los huesos, no se aprecia en condiciones normales, sólo cuando se despega por la fuerza de una hemorragia.

CASO 1)                                                                                                                

Recien nacido de 3 días. Apareció con un pequeño bultito en la convexidad parietal derecha de la cabeza.  No debiera haberse realizado ninguna exploración. 
             
FIGURA 1-A) Imagen de TRM, FSE-T1, orientación coronal. El cefalohematoma parietal derecho ha despegado el periostio (que no se ve) y empuja la galea, la grasa subcutánea y la piel. No atraviesa la línea media, característica diferencial de los cefalohematomas.


FIGURA 1-B) Imagen FRFSE-T2. El cefalohematoma hiperintenso permite apreciar una línea oscura que corresponde al periostio despegado. No atraviesa la fontanela anterior ni la sutura sagital porque el periostio se ancla firmemente en las suturas.

FIGURA 1-C)  Recreación pictórica de un cefalohematoma parietal derecho.

Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Universitario Miguel Servet (HUMS)Zaragoza. Spaiñ


viernes, 14 de febrero de 2014

2) HEMATOMA SUBGALEAL: HALLAZGOS EN TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA e IRM (Subgaleal Hematoma: CT and MRI Findings) by luis mazas artasona. Febrero 2014.

(Dedicado a todos los Técnicos y Médicos Residentes que forman la primera "trinchera" de contención, en la soledad de cualquier noche de guardia....en cualquier centro sanitario.... de cualquier lugar del mundo)

La hemorragia subcutánea postraumática, "el chichón", es la complicación más leve que suele presentarse, como consecuencia de un pequeño golpe en la cabeza. Pero cuando el traumatismo es violento, como sucede en un accidente de circulación o practicando deporte, es habitual que se produzcan hemorragias en las partes blandas de la cabeza, además de las posibles lesiones intracraneales.

En la primera exploración clínica que se realiza a un accidentado, se palpa debajo del cuero cabelludo (piel, panículo adiposo y la gálea) una tumefacción blanda, de consistencia líquida, prominente, que aumenta de volumen de manera progresiva y se extiende por gran parte de la bóveda craneal. Se suelen etiquetar erróneamente de cefalohematomas, pero este tipo de hemorragias se producen  entre la tabla externa del hueso y el periostio y sólo se observan en recién nacidos y nunca en los adultos.  
 
Se conoce con los términos de Hematoma Subgaleal una colección hemorrágica, de instauración aguda que se acumula entre el periostio que recubre la calota craneal y la capa de grasa subcutánea, delimitada por fuera por la aponeurosis epicraneal (la gálea) (Figura 1). Estos hematomas superficiales que se palpan como un "bulto blando" debajo del cuero cabelludo, son bastante frecuentes en las personas que han sufrido un traumatismo craneoencefálico importante. Pueden aparecer aunque no haya fracturas de los huesos del cráneo, ni heridas abiertas. 


FIGURA 1) Representación esquemática de la distribución anatómica de un hematoma subgaleal. La colección hemorrágica se distribuye por el  espacio virtual delimitado por el periostio y la gálea.

Key Words: Subgaleal Hematoma

domingo, 9 de febrero de 2014

1) CONTUSIÓN POSTRAUMÁTICA EXTRACRANEAL: HALLAZGOS EN TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA (Posttraumatic Extracranial Soft Tissue Contusion. Computed Tomography Findings) (Posttraumatische Extrakraniellen Beule. Computertomographie Befunde) by luis mazas artasona. Febrero 2014.

Ya hemos recordado, de manera breve, los distintos compartimentos extracraneales formados por las partes blandas que recubren los huesos de la bóveda craneal. En este tema vamos a tratar de los hematomas  postraumáticos que se producen después de un traumatismo craneoencefálico importante. Los golpes en la cabeza son muy frecuentes y, cuando son violentos o conllevan una pérdida de la consciencia, las personas que los han padecido son llevadas a Urgencias, donde se les realiza una exploración de Tomografía Computarizada, por precaución. 

La mayoría de los hematomas postraumáticos extracraneales son diagnosticados clínicamente de cefalohematomas, por la creencia errónea de que cualquier colección hemorrágica que se acumula en las partes blandas de la cabeza es un cefalohematoma, pero también se denominan con los términos de hematomas subgaleales o subcutáneos, dependiendo exclusivamente del compartimento anatómico donde se acumula la sangre. Desde el punto de vista práctico, no tiene mayor importancia el nombre que se les da, porque todos ellos se reabsorben de manera espontánea con el tiempo. Pero un diagnóstico clínico preciso evitaría muchas exploraciones de Tomografía Computarizada innecesarias.

En el más leve de todos los hematomas extracraneales, "el chichón"  la sangre se acumula en el espacio subcutáneo delimitado por la piel y la aponeurosis epicraneana. Este espacio contiene una gruesa banda de tejido adiposo y por él discurren numerosas venas y nervios. A continuación presentamos una serie de imágenes de Tomografía Computarizada donde se aprecia el aspecto inconfundible de las contusiones subcutáneas y su distribución anatómica (Figura 1).


FIGURA 1) Representación esquemática de una contusión postraumática frontal. El foco hemorrágico se distribuye por el tejido adiposo subcutáneo sin llegar a ocupar otros compartimentos anatómicos. Forma una prominencia rojiza debajo de la piel, un "chichón".

jueves, 6 de febrero de 2014

COMPARTIMENTOS ANATÓMICOS EXTRACRANEALES (Anatomical Compartements of Extracranial Soft Tissue: CT and MRI Findings) by luis mazas artasona. Febrero 2014.

Dentro de la cavidad craneal, el encéfalo está protegido por varias membranas meníngeas que delimitan espacios virtuales: epidural, subdural y subaracnoideo. Esta disposición anatómica tan sencilla, es determinante en la diseminación de algunas infecciones (meningitis) o de las hemorragias intracraneales. Las modalidades de Neuroimagen como la Tomografía Computarizada y la Tomografía por Resonancia Magnética desempeñan un papel insustituible en el diagnóstico de los procesos patológicos que se localizan en estos espacios.

Menos conocidos son los compartimentos anatómicos extracraneales, delimitados por las capas de tejidos blandos que rodean externamente al cráneo. Las imágenes de Tomografía Computarizada y las de Tomografía por Resonancia Magnética también ayudan a explorar y conocer estos espacios virtuales descritos por los anatomistas y contribuyen como nadie al diagnóstico de los procesos patológico que en ellos se localizan. Contemplados desde fuera hacia el interior, distinguimos tres compartimentos o espacios anatómicos (Figura 1).

1) COMPARTIMENTO SUBCUTÁNEO:  Formado por una gruesa capa de tejido adiposo, que se distribuye entre la piel y la Gálea Aponeurótica. Los traumatismos superficiales provocan contusiones hemorrágicas que se distribuyen entre la grasa subcutánea y producen un abultamiento rojizo de la piel, conocido popularmente como "Chichón".

2) COMPARTIMENTO SUBGALEAL: Es un espacio virtual, muy fino, ocupado por tejido celular laxo y atravesado por numerosas ramas de las venas emisarias. Está delimitado por el Periostio y la Gálea. La Gálea Aponeurótica o aponeurosis epicraneana es una membrana fibrosa que recubre la bóveda craneal como un casco (su nombre deriva del casco que llevaban los soldados romanos sobre la cabeza). Los cúmulos de sangre que se almacenan en este espacio se denominan Hematomas Subgaleales.

3) COMPARTIMENTO SUBPERIÓSTICO: Delimitado por la tabla externa del cráneo y el periostio.  El Periostio está formado por una membrana fibrosa elástica y muy resistente que se adhiere con firmeza a la superficie de todos los huesos. Sólo en situaciones excepcionales, como sucede depués de un traumatismo craneal, se puede despegar el periostio por la presión que ejerce la sangre procedente de la ruptura brusca de los vasos sanguíneos. La hemorragia que se acumula en este compartimento produce un abultamiento debajo de la piel que que se  se observa a simple vista. Esta colección hemorrágica subperióstica se denomina Cefalohematoma.


FIGURA 1) Representación figurada de las distintas capas y compartimentos extracraneales.

miércoles, 29 de enero de 2014

OSIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LA HOZ DEL CEREBRO: HALLAZGOS EN TOMOGRAFÍA POR RESONANCIA MAGNÉTICA (Falx Cerebri Ossification: MRI Findings) by luis mazas artasona. Enero 2014.

La osificación fisiológica de la hoz del cerebro, en la cisura interhemisférica frontal, es un hallazgo muy frecuente en las imágenes de Tomografía Computarizada craneoencefálica realizadas a personas mayores, por otros motivos. Es siempre un hallazgo incidental. Suele presentarse como una o varias imágenes hiperdensas, alargadas, de aspecto parecido al de una semilla de girasol, con un borde plano, el que contacta con la duramadre. Aunque se definen erróneamente como "calcificaciones de la hoz" no lo son. La osificación es una neoformación benigna, de etiología desconocida, que da lugar a un pequeño fragmento de hueso vivo en el que se distinguen: un núcleo central de hueso esponjoso contorneado por una lámina de hueso compacto cortical

Se desconoce el mecanismo fisiológico que desencadena este proceso en una estructura anatómica, como la hoz del cerebro, que habitualmente no contiene tejido óseo. Parece ser que algunas de las células mesenquimatosas que forman las membranas de tejido conjuntivo de la hoz se convierten en osteoblastos que  constituyen un núcleo de osificación alrededor del cual se va formando hueso. En una segunda fase la matriz ósea se calcificará formando los tabiques del hueso esponjoso. Posteriormente las lagunas óseas se irán rellenando de médula roja y tejido adiposo. Con la edad se produce la sustitución fisiológica de la médula roja por grasa que ocupa todo el fragmento osificado. Éste cúmulo anómalo de grasa será la causa de algunos errores diagnósticos. En las siguientes imágenes presentamos algunos casos demostrativos. 

FIGURA 1) El descubrimiento de un foco de osificación de la hoz suele ser fortuito, y su aspecto es más llamativo cuando uno de los cortes de orientación sagital coincide exactamente con el centro de la osificación.

viernes, 24 de enero de 2014

APLASTAMIENTOS VERTEBRALES: PAUTA DIAGNÓSTICA (Compression Fractures of the Vertebral Bodies: Diagnostic Guidelines) by luis mazas artasona. Enero 2014.

Las fracturas de los cuerpos vertebrales, denominadas "por compresión", son más frecuentes en las personas mayores porque con el avance de los años, se observa una pérdida de la masa ósea generalizada, lo cual se traduce por disminución del contenido mineral óseo, que les confiere la dureza característica, microfracturas trabeculares del hueso esponjoso de la vértebra y sustitución del tejido hematopoyético (médula roja) por tejido adiposo (médula grasa) (Figura 1).  Estos cambios se producen de manera gradual en todas las personas, especialmente en las mujeres a partir de la menopausia y, cuando son muy acentuados, producen un deterioro del tejido óseo que se conoce como osteoporosis.

La osteoporosis se caracteriza por un incremento de la fragilidad de los huesos, de forma que, pequeños traumatismos apenas conscientes como: dar un traspiés inesperado, un tropiezo bajando por las escaleras o pisar fuera del bordillo de la acera, etc, pueden provocar una fractura del cuerpo vertebral, que suele pasar desapercibida para la persona que la sufre. Este tipo de fracturas, por compresión, debidas a un mecanismo de anteflexión brusca, provocan un acuñamiento del cuerpo vertebral. El muro posterior de la vértebra no suele aplastarse y por eso su repercusión patológica es menor. Este tipo de fracturas son más frecuentes en la columna dorsal y en la lumbar.

Muchas veces se descubren vértebras acuñadas en una radiografía lateral de tórax realizada por otro motivo. Siempre surge la duda, si es una lesión reciente o antigua. La mayoría de las veces el propio paciente desconoce el problema y cuál fue la causa que lo produjo ¿Qué hacer en estos casos?


FIGURA 1) Representación figurada de una vértebra normal, (Izda) de morfología cuadrada, con médula hematopoyética. En el centro, la osteoporosis produce hundimiento cóncavo de los platillos por la presión de los discos. A la derecha, un pequeño traumatismo puede provocar acuñamiento del cuerpo vertebral, por microfracturas trabeculares.

domingo, 19 de enero de 2014

PESAS PALPEBRALES DE ORO EN LA PARÁLISIS FACIAL: HALLAZGOS EN TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA (Gold Eyelid Implants in Facial Palsy: CT Findings) by luis mazas artasona. Enero 2014.

Seguimos con los problemas que nos depara la cirugía del área orbitaria. Los casos que presentamos corresponden a dos personas a las que no se les quiso realizar una exploración de TRM craneoencefálica porque ambas llevaban sendos implantes metálicos en el párpado. A veces los pacientes no saben explicar con claridad el tipo de intervención quirúrgica que les han realizado y no aportan el informe quirúrgico, así que algunos profesionales cuando oyen la palabra "metal" dicen que no se puede realizar el examen. Afortunadamente son los menos. Una de las intervenciones quirúrgicas que más proliferan actualmente, realizada para corregir las secuelas de una parálisis facial consiste en la colocación de pesas de oro intrapalpebrales.

En la apertura y cierre de los párpados influyen dos nervios distintos. Cuando nos acostamos, el nervio facial (VII Par craneal) se encarga del cierre de los párpados; en cambio, por la mañana, cuando abrimos los ojos para mirar la hora en el despertador, el nervio que se encarga de elevar los párpados superiores es el oculomotor común (III Par craneal). 

Una de las complicaciones más llamativas que se observa en la parálisis facial, de cualquier etiología, infeccciosa, tumoral o traumática, consiste en la imposibilidad para cerrar los párpados en el ojo afectado si la parálisis es unilateral, la más frecuente. Esta discapacidad se conoce, en la terminología médica, como lagoftalmos o lagoftalmia. Durante el día ambos ojos están abiertos porque predomina la acción del III par que eleva los párpados superiores pero, durante la noche, es el facial el que se impone, cerrando sólo el ojo cuyo nervio no está afectado (Figura 1). Si esta situación no se corrige de alguna manera la córnea queda al descubierto permanentemente, se reseca y pueden producirse úlceras corneales o queratitis difusa. 

Para evitar estas complicaciones, que podrían causar ceguera de ese ojo, los cirujanos oftalmológicos implantan una pesa de oro en el interior del párpado superior paralizado. Es una delgada placa, que no se observa a simple vista y tan sólo produce un pequeño relieve en el párpado. El oro es un metal muy denso y es el material elegido porque es más pesado que un implante de titanio o de acero y, por ese motivo, favorece el cierre del pápado superior por efecto de la gravedad, cuando la persona se acuesta a dormir. Hay que calcular el peso exacto (entre 1 y 1´5 gramos dependiendo de cada persona) que produzca un cierre palpebral por resbalamiento y  que no impida la apertura al despertar y abrir los ojos. El peso de la placa oscilan entre 0,6 gr y 1,4 gr.
Concluyendo, al ser un implante de oro, las pesas palpebrales no suponen ninguna contraindicación para realizar cualquier examen de TRM.

FIGURA1) Lagoftalmos izquierdo. Al cerrar los ojos, el izquierdo permanece completamente abierto, por la parálisis facial.

martes, 7 de enero de 2014

BANDA ESCLERAL DE SILICONA: HALLAZGOS EN TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA (Silicone Bands to Repair Retinal Detachments: CT Findings) by luis mazas artasona. Enero 2014.

Hace un año recopilamos y publicamos en "El Baúl" una serie de imágenes con los implantes artificiales utilizados por los traumatólogos y los neurocirujanos en las intervenciones de la columna vertebral. El objetivo que se buscaba era familiarizar a los Técnicos y Radiólogos con la gran variedad de dispositivos biomédicos que se observan en las imágenes radiológicas. Desgraciadamente el listado no tiene fin, porque es frecuente encontrar prótesis artificiales en cualquier estructura anatómica. Y pueden inducirnos a errores diagnósticos si no las conocemos.

 En el área orbitaria ya hemos visto los implantes de cerámica que se colocan después de una enucleación del gobo ocular, pero hay otros muchos más, como las Bandas Esclerales de Silicona. En la Figura 1 se observan dos pequeños puntitos hiperdensos (167 UH) situados a ambos lados del globo ocular derecho. Si no sabemos de qué se trata es mejor no mencionarlos en el informe de una exploración de TC craneoencefálica, porque se pueden confundir con calcificaciones. En realidad corresponden a dos fragmentos de una banda escleral implantada para tratar un desprendimiento de retina.

FIGURA 1) Aspecto de una banda escleral de silicona rodeando el globo ocular derecho.